¡Blinda tus rodillas! Dale tiempo a tu recuperación.

Las lesiones de rodilla son las más temidas por casi todos los corredores ya que demasiados se han topado con ellas en algún momento de sus vidas. Esto se debe a una sencilla razón: “Es el centro de la pierna”. Condropatías, esguince, pinzamiento de menisco o pata de ganso son algunas de las variantes en las que se presenta, cada una de ellas con su correspondiente tratamiento.

Sin duda el esguince de rodilla podría ser la lesión más habitual. Para que se produzca un esguince de rodilla ha de haber una distensión de ligamentos (medio o interno, externo o ligamentos cruzados anterior y posterior) y una distorsión ósea (del hueso del muslo o fémur, del hueso externo de la pierna o peroné y/o del hueso interno de la pierna que es la tibia). ¿Cómo podemos habernos hecho uno? Pues al realizar un movimiento brusco, o al detectar un dolor repentino de la parte interna de la rodilla acompañado posiblemente de algún chasquido. Podemos prevenirlo fortaleciendo los cuádriceps y los isquiotibiales. Y la hora de tratarlo podemos usar hielo, aplicándolo con la pierna semiflexionada, durante 20 minutos cada 2-3 horas. Podemos usar también un vendaje los cinco primeros días para fijar el ligamento que esté más afectado y dejar libre el resto. Si una vez pasados esos días el dolor hace imposible apoyar la pierna, es probable que haya un daño mayor. Es importante que, antes de volver a correr, se realicen ejercicios estáticos de los cuádriceps; saltarse la rehabilitación o no guardar el reposo adecuado puede tener consecuencias importantes.

Para entender la importancia de la rodilla hay que tener en cuenta que no se trata de una articulación en bisagra que nos permita extender y flexionar, si no que va más allá; también puede girar libremente con un movimiento rotatorio cuando está doblada. Este movimiento rotatorio acompaña automáticamente a los movimientos de doblar y enderezar. Eso nos permite, por ejemplo, poder girar los pies hacia afuera o hacia adentro sin levantar los talones del suelo cuando estamos estamos sentados. La parte negativa es que es muy sencillo provocar un daño en esa zona.

Pero la cosa se puede complicar y mucho. Si la lesión ha sido más traumática notaremos un dolor repentino sobre el lado interno de la rodilla, que puede ir acompañado de un chasquido. Se puede sentir cierta tirantez, lo que se traduce en el comienzo de la hinchazón. Si al recoger y extender la pierna rápidamente notamos tirones en la zona externa de la rodilla, es posible que el ligamento esté dañado por sobreuso. No obstante, el ligamento lateral externo es menos vulnerable a las lesiones por sobreuso que el ligamento medial o interno. Suele producirse por torceduras violentas de la rodilla, hacia fuera si está doblada.

Si has sufrido este tipo de lesiones ¡ten paciencia! No saltes etapas en tu recuperación, ya que lo único que conseguirás es agravar la lesión!

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